Hola a todos,
Os informamos brevemente de que estamos organizando el puente de diciembre, así que estad atentos a vuestro correo porque muy pronto recibiréis instrucciones para poderos apuntar.
Web del Grupo Senderista de Valencia
MANIL RAGA,
Hola a todos,
Os informamos brevemente de que estamos organizando el puente de diciembre, así que estad atentos a vuestro correo porque muy pronto recibiréis instrucciones para poderos apuntar.
MANIL RAGA,
Amante del senderismo, montañismo, escalada, trekking, barranquismo, espeleología o cualquier otra de las especialidades deportivas de montaña en la Comunidad Valenciana, este fin de semana tienes una cita a la que no deberías faltar.
El Ayuntamiento de la Serra d’en Galceran (Sierra Engarcerán), en la comarca de la Plana Alta de la provincia de Castellón, organiza junto con las asociaciones locales Adetur, Amics de la Muntanya y en colaboración con otras entidades locales y provinciales, la «VIII Fira d’esports i turisme de muntanya Serra d’en Galceran», que este año celebrará su octava edición.
Un fin de semana lleno de actividades donde podrás disfrutar de la montaña y conocer más de cerca la amplia oferta deportiva, cultural, gastronómica y de alojamiento rural del interior de Castellón.
Las actividades programadas para todo el fin de semana que dura la feria son gratuitas, y las hay para todas las edades, sin renunciar a las actividades reinas de la montaña: escalada en montaña y rocódromo, puente tibetano, vía ferrata, senderismo nocturno, tirolina, etc… Eso sí, para participar en ellas es necesaria la inscripción previa.
Entre la oferta de actividades también podrás encontrar una amplia variedad de talleres, espectáculos, conciertos y teatro al aire libre.

Los expositores presentes en la feria muestran sus ofertas y novedades en artículos deportivos, actividades al aire libre, gastronomía y alojamiento.

Para que no te la pierdas el municipio pone a tu disposición el uso de su zona de acampada libre La Foresa, con todos los servicios básicos para pasar todo el fin de semana, o si lo prefieres podrás alojarte en alguna de las múltiples casas rurales de la población.
Por desgracia y porque la agenda no me da para más, no podré acudir a esta cita, pero espero que tú si puedas hacerlo y nos cuentes tu experiencia con todo detalle.
Y si le coges el gustillo a esto de la ferias de montaña seguro que acabas probando algún festival senderista, así que para que vayas mentalizándote aquí te dejo un listado con los más importantes dentro y fuera de nuestras fronteras: Festivales Senderistas.
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¡¡Muchas gracias por compartir, entre todos hacemos montaña!!
MANIL RAGA,
¿Amante del senderismo, del excursionismo, del montañismo o del alpinismo?¿Eres de esas personas que hasta que no llegan a la cima no paran?. Pues entonces no me cabe duda de que ya sabes de que tratará el artículo de esta semana.
Hoy en día no hay cima que se precie que no tenga uno, los hay de todas las formas y materiales, por haberlos los hay incluso virtuales y aunque creas que lo sabes todo sobre ellos te invito a que me acompañes a descubrir tal vez alguna cosa que no sabías de ellos.

Seguro que tu firma ya aparece estampada en alguno de los libros de visita que podemos encontrar dentro de alguno de esos buzones de cumbre, y probablemente te habrás preguntado, quién, por qué y cómo había instalado allí ese buzón y que pasaba después con esa «curiosa» correspondencia.
Aunque actualmente los encontramos en todo el territorio nacional, esta costumbre es relativamente reciente.
El auténtico germen de estos buzones lo debemos buscar mirando al norte de la península, concretamente al País Vasco (lo raro es que sólo subieran un buzón y no la estafeta de correos entera). La Federación Vasca de Montaña fundó en 1949 la Hermandad de Centenarios Alpinos con la finalidad de instaurar «Los Cien Montes». «Los Cien Montes» pretendía ser una competición o concurso para fomentar la práctica del montañismo.

El buzón de cima más antiguo que podemos encontrar en el País Vasco está en la cima del Buruntza (Guipuzcua), y en él se puede leer el año 1936 grabado en el mismo metal, aunque desgraciadamente no hay placa que indique quién lo puso allí. Puedes leer un estupendo artículo sobre el mismo en el Blog de Basabide y conocer todos sus pormenores.
Cuando un montañero llegaba a una de las cimas de «Los Cien Montes» debía dejar una tarjeta con sus datos. El siguiente montañero o montañera que hacía cima sacaba esa tarjeta del buzón e introducía la suya, y a su regreso a la civilización tenía que remitirle esa tarjeta al club de montaña del montañero que firmaba esa tarjeta, de modo que se podían contabilizar así las ascensiones de los socios a los distintos picos.
Obviamente el objetivo era ascender a cien montes diferentes, pero eso sí, había que hacerlo en un periodo comprendido entre los cinco y los diez años y siempre como socio de un club de montaña.
Una vez lograda semejante hazaña se pasaba a formar parte de la «Hermandad de Montañeros Centenarios».
¿Quieres ser un centenario? Pues échale un ojo al reglamento y al catálogo de cimas del País Vasco que tendrás que ascender para ganarte ese derecho: «Hermandad de Montañeros Centenarios».
Aunque en la actualidad no son muchas las federaciones que hayan creado de manera oficial su propia versión de esos «Cien Montes«, si eres una de esas personas que disfruta coleccionando picos puedes descargarte en versión PDF el documento elaborado en 2001 por José Martínez Hernández: Los techos de España. Y si lo que quieres es empezar coleccionando los de la Comunidad Valenciana, no dejes de leer nuestro artículo: «Las 10 montañas más altas de la Comunidad Valenciana».

Esta afición por dejar constancia de nuestros pasos por la montaña se fue extendiendo por toda España y así los buzones de cumbre empezaron a proliferar.
Podemos encontrarlos de una infinidad de formas distintas, desde humildes oquedades entre las rocas hasta impresionantes obras de arte realizadas en hierro forjado.
Normalmente, es algún club de montaña o alguna otra entidad la que corre con el estudio, el coste, la labor y la iniciativa de fabricarlos, subirlos hasta la cumbre e instalarlos.
Una simple bolsa de plástico cubierta con una piedra, en cuyo interior puedes encontrar un libro de firmas (donde puedes escribir las circunstancias de tu ascensión, con quién llegaste a esa cima, la fecha, la meteorología, la vía por la que subiste y en los tiempos actuales también puedes dejar tu e-mail). En esa misma bolsa puedes meter tu tarjeta de ascensión, con tus datos y la esperanza de que algún día la recibas en tu casa. Otro de los clásico buzones humildes puede ser una antigua funda protectora de carrete de fotos, escondida también entre las piedras o en algún hueco.
En el siguiente escalón puedes encontrar un buzón de acero inoxidable normal y corriente en lugar de esa piedra cubriendo la bolsa. Estará situado discretamente y te costará un poco encontrarlo.
Y luego están los otros, los buzones de cumbre en mayúsculas, cada uno con una forma original y distinta, creados para ocupar ese espacio. Son más fáciles de localizar y suelen estar acompañados de una placa con la inscripción del club o asociación que lo instaló y la fecha. Aunque en esto, como en otras muchas cosas, hay defensores y detractores. Hay quien considera que esos elementos estropean el aspecto de las cimas y que jamás deberían instalarse. Y hay gente que como yo disfruto buscándolo, dejando mi firma y pensando en los amigos y amigas que antes que yo pusieron su firma allí.

Para que entiendas mejor el proceso te voy a dejar la crónica de la creación e instalación en el emblemático Alto de Barracas (techo de la Comunidad Valenciana) en 2014 por parte de los amigos de Senderoxtrem: Operación Coguete. En las fotos de la crónica de la «operación coguete» podrás ver también a muchos de los habituales de las montañas valencianas, y no podían faltar Álex y el Lute de Casiaventurilla entre otros. Por desgracia (o no, que los hay también que prefieren que en las cimas no haya nada), los chicos de Senderoxtrem tuvieron que retirar el buzón por un problema administrativo.
¡¡Ojo!! ¡¡Que te estoy viendo venir!! Antes de que tú y tus colegas os lancéis a lo loco a poner un buzón en alguna cima debéis saber que cada zona tiene su legislación al respecto, así que antes de hacerlo ponte las pilas y solicita los permisos necesarios, respeta la montaña y respeta sus normas. Para que te hagas una idea de lo que quiero decirte, bastará con que le pegues una ojeada a la normativa sobre la instalación de buzones en Vizcaya (pendiente de aprobación): Normativa de buzones cimeros.
Lo que sí que puedes hacer es crear tu propia tarjeta de cumbre, con tus datos y toda tu creatividad y llevar siempre una en la mochila para dar el «cambiazo» en tu próxima ascensión, pero no olvides nada más volver a la urbe mandar la que cogiste en la cima. Entre tú y la persona que dejó su tarjeta en la cima habrá siempre un vínculo, un vínculo que solo la gente como tu y como yo podemos entender. No se lo cuentes nunca a nadie que no le guste la montaña, no lo entenderá jamás. «¡¿Qué hay buzones en las cimas y has dejado una tarjeta?!».
En esta tarjeta deben figurar tus datos y los de tus acompañantes, el nombre y la altitud del pico donde la vas a depositar, la fecha, la hora a la que has hecho cima, la meteorología del día de ascensión y el itinerario. Además tendrás que dejar un espacio para que el que la recoja pueda añadir sus observaciones o comentarios cuando te la vaya a remitir. Espero algún día recoger la tuya y tener el placer de enviártela o que tal vez recojas tú una de las nuestras y me la mandes.
Es la famosa batalla entre lo digital y lo analógico, la nostalgia y la practicidad. Puede que te hayas preguntado si en lugar de una tarjeta física que se puede perder, deteriorar o extraviar podría usarse una virtual.
Pues eso mismo pensaron los amigos de Buzón de Cumbres, creando un fantástico espacio, con mucha información para que los amantes de las montañas dejemos nuestra impronta imperecedera.
Regístrate, crea tu cuenta y empieza a dejar tarjetas virtuales en su página web cada vez que hagas cima: Buzón de Cumbres.
Como te puedes imaginar yo soy un romántico empedernido, así que seguiré dejando mi tarjeta física con la esperanza de que un día aparezca en mi buzón, pero no por eso dejo de pensar que me parece una iniciativa fantástica a la que también pienso suscribirme (lo cortés no quita lo valiente).

Hace treinta años los escaladores que hacían cumbre en el Aconcagua podían dejar patente su paso por allí en el libro de firmas que había en la punta del cerro.
Pero en 1972 ( justo el año que nací yo), el famoso alpinista César Pérez de Tudela decidió llevárselo, por lo que podemos decir que técnicamente lo robó primero y lo devolvió después a la cancillería.
Este «rapto» tenía como finalidad que nuestro compatriota pudiese demostrar que había hecho cima. Por desgracia, una vez devuelto el libro a la cancillería acabó perdiéndose, y con él los relatos históricos de los andinistas que sobrevivieron a las duras condiciones de ascensión del gigante. Hoy en día el libro habría cumplido casi 70 años.
Si mañana decides subir el Aconcagua y lo consigues, lo que encontrarás será una humilde caja hecha con un acero especial resistente a las bajas temperaturas que sirve como recipiente para el libro de visitas. Este libro es un cuadernillo cuadrado con las tapas metálicas y que para los escaladores representa la posibilidad de compartir sus sufrimientos y alegrías en la conquista de esta cima. Eso sí, esta bien atornillado al suelo para que nadie más repita la hazaña de nuestro alpinista.
Y tú, ¿eres digital o analógico?¿Dónde dejaste tu última tarjeta cimera?¿Qué buzón de cumbre te ha gustado más?. Cuéntanoslo todo, estamos deseando saber.
Como también estamos deseando que tu nombre aparezca junto con el del resto de nuestros amigos en nuestra tarjeta la próxima vez que subamos una cima.
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MANIL RAGA,
La gran ventaja de practicar senderismo, trekking o excursionismo y montañismo, es que a diferencia de otras especialidades deportivas puedes mantener una conversación (o infinitas, depende de las horas que dure la marcha).

No hace mucho volví a caminar con mis amigos por los alrededores de Gúdar y pude disfrutar del Barranco de las Umbrías (hacía casi cinco años que no caminaba por allí). En esta ocasión, uno de mis acompañantes era Jesús, al que muchos conocéis como Tiocanya por su blog y las detalladas descripciones de las rutas que realiza, así que os dejo la entrada a su blog por si un día decidís seguir nuestros pasos: PRTE-33
A la hora del almuerzo, empezamos a hablar de muchas cosas. Silvia, Antonio, Jesús y yo, animados por el vino, el buen clima y el inmejorable entorno de la Fuente de la Dehesa, alargamos y mucho el momento de seguir el sendero.
Saltando de un tema a otro, hablando de su blog, del nuestro, de lugares fantásticos que hemos visitado y de los que nos quedan por visitar, acabamos hablando de música con una pregunta difícil de contestar:«Si la montaña fuese una melodía, ¿a qué te sonaría?».
Jesús y yo coincidimos: la montaña nos suena a música celta. En mi caso está claro que la culpa la tienen Nelo y su banda: los Pet Pipers’ Project y un concierto a la luz de la luna en la torre del Pico del Remedio de Chelva en una de nuestra famosas rutas nocturnas.
A Silvia le suena a las Cuatro Estaciones de Vivaldi y Antonio no contestó (para mí que le suena a rock sinfónico y no quiere decirlo para no perder su imagen de serio tesorero del club). Silvia, ni corta ni perezosa, me dijo como la que no quiere la cosa que podíamos escribir una entrada en el blog hablando de ésto.

Y sí, aquí estoy, recogiendo ese encargo dispuesto a averiguar a qué suenan las montañas, o mejor dicho, cómo suenan las canciones más famosas «inspiradas» en ellas.
Para esta «sonora» tarea he contado con la ayuda de mi amigo Antonio Jorro, uno de los conductores, guionistas, productores y hombre orquesta del magazine musical «La Trinchera» y una de las personas que conozco que más sabe de música. Para más señas te diré también que fue uno de los pioneros de nuestro grupo senderista y el primer integrante al que se le desintegraron las botas en la salida inaugural (marzo de 2007, no te pierdas la foto vintage de ese momento al final del artículo).
Por Antonio Jorro
Me siento orgulloso y para mí es un verdadero placer colaborar con el Club Senderismo de Valencia para hablar de dos cosas que adoro: La música y la montaña, haciendo un TOP TEN con las diez mejores canciones que hablan de ellas, de las más bellas… Las montañas…
La madre naturaleza, con sus ríos, valles y por supuesto nuestras queridas montañas y senderos, han estado presentes siempre en la música desde tiempos inmemoriales. De hecho, ha sido este entorno natural, una de las fuentes de inspiración que ha buscado el hombre para cualquier manifestación artística, sea pintar, escribir o cómo no, crear música.
Acompáñame en este viaje musical que espero te guste tanto como el senderismo y el amor a nuestras montañas. ¿Est´ss preparado? ¡Pues sube el volumen hasta la cima!
1.- Empezaremos por el gran cantante brasileño Roberto Carlos, quien allá por 1988 buscaba lo gratificante, espiritual y divino que supone subir a la montaña.
La Montaña (Roberto Carlos)
2.- Jorge Sepúlveda nos invitaba a su paraíso particular, la casa de papel. Estaba cómo no, arriba en la montaña, tocando el cielo.
Mi casita de papel (Jorge Sepúlveda). Sin duda, siendo valenciano como era, ese nido imaginario estaría en lo más alto del Penyagolosa (Castellón), del Aitana (Alicante) o en el Alto de Barracas (Valencia).
3.- Si algo aprendí durante mis primeras experiencias senderistas es que hay que estar bien calzado para echar a andar. Y de andar precisamente habla esta canción que cantaba uno de los pioneros del Rithm’n’Blues y Rock’n’roll, el grandote de Fats Domino, allá por 1957.
I’m walking (Fats Domino)
4.- Antonio Vega, el que fue cantante y compositor de Nacha Pop, nos hablaba en 1992 en su álbum “No me iré mañana” acerca de la atracción que sentía por la montaña evocando sus tiempos de alpinista. Un gran tema y un gran artista.
La Última montaña (Antonio Vega)
5.- El padre del estilo de música Bluegrass (una variante del country americano),el banjista Earl Scruggs, compuso en 1949 un temazo instrumental dedicado enteramente a la montaña. Lo incluyó en su disco “The Story of Bonnie and Clyde”, fue banda sonora de la película y le valió además un Grammy.
Foggy Mountain Breakdown (Flatt & Scruggs)
6.- Hablaba de montañas nubladas la banda de rock Led Zeppelin en la quinta canción de su famoso álbum sin nombre de 1971.
Las montañas nubladas«donde vuelan los espíritus» decían en lo que parece una referencia al libro de J. R. R. Tolkien: «El hobbit». Eso sí, el humo de esas montañas provenía del cáñamo pero bueno….
Misty Mountain Hop (Led Zeppelin)
7.- Y vamos con una producción del maestro Phil Spector para Tina Turner y su marido Ike, publicada en 1966 dentro de su séptimo álbum de estudio «River Deep – Mountain High».
Montaña Alta y río profundo. En la canción se compara el amor de una mujer con el que siente una niña por una muñeca, y compara su lealtad con la que tiene un perro por su dueño… ¡La montaña queridos amigos da mucho juego!
River Deep Mountain High (Ike And Tina Turner)
8.- Y seguimos cómo no, con ganas, muchas ganas. Porque nada se interpondrá entre nosotros para lograr nuestro objetivo ¿A qué no?. Pues lo mismo pensaban los cantantes de soul Marvin Gaye y Tammi Terrell.
“No hay montaña lo suficientemente alta ni valle suficientemente profundo que me impida llegar hasta ti…”. Toda una prueba de superación.
Ain’t no mountain high enough (Marvin Gaye & Tammi Terrell)
9.- La mayor satisfacción tras un duro ascenso no sólo es el llegar a la cima, es verlo todo desde arriba y sentirnos dueños del mundo. Pues eso mismo debieron de pensar los hermanos Carpenter en 1972,cuando compusieron este tema dentro de su álbum “A song for you”, que habla de la “Cima del mundo” (Top of the World). Maravillosa canción y maravillosa voz la de Karen Carpenter.
Top of the World (The Carpenters)
10.- Y si algo es gratificante cuando subimos a una cima o hacemos senderismo en plena naturaleza es el momento de pegar la primera bocanada de aire puro. Qué mejor canción para ilustrar a todo pulmón tan mágico momento que la canción «Aire» de Mecano.
Aire (Mecano)
Y para finalizar la jornada senderista musical, me viene a la cabeza un tema de John Denver, gran cantautor de folk americano, quien para su disco de 1975 “An Evening with John Denver” compuso una canción maravillosa titulada Country road (Take me home). En ella, describe el paisaje que le lleva de vuelta a casa a través de los caminos del campo (en este caso de los campos del estado de Virginia, en Estados Unidos) disfrutando del aire fresco, los árboles y cómo no: de la montaña.
Country Road (John Denver)
Y hasta aquí la fantástica selección de Antonio Jorro y su Top Ten particular sobre esas famosas canciones que tienen a la montaña por excusa y que esperamos os haya gustado.
Continuando con la titánica labor de «ponerle música a las montañas», te contaré que algunos van más allá y deciden transportar literalmente la música al entorno natural, celebrando certámenes y conciertos en cimas, valles, cuevas o cascadas como escenario.

Os citaré sólo algunos casos de los cientos que hay por todo el territorio español: Los conciertos de la Cueva de los Verdes (Lanzarote), el excesivo Músicos en la Naturaleza en la Sierra de Gredos, los ciclos de conciertos en el Salto de la Novia de Navajas (Castellón), algunos de los conciertos que se organizan en el Parque Natural de la Sierra Calderona (Valencia) o los recitales musicales en nuestras queridas Grutas de San José en la Vall d’Uixó.
Y hablando de llevar la música a la montaña, no quiero terminar este post sin dedicarle un pequeño homenaje a los compañeros del Club Todo Vertical de Madrid, cuyos miembros no sólo se hicieron esta pregunta, si no que decidieron demostrar empíricamente a qué les suenan las montañas, llevando las notas musicales de sus instrumentos hasta las más altas cimas y demostrando con ello que la amistad y la montaña son inseparables.
Y ahora que has llegado hasta aquí, no hagas como Antonio y dinos: A ti, ¿a qué te suenan las montañas?.
Lo prometido es deuda, aquí tenéis la foto «vintage» de la salida inaugural del grupo, allá por marzo del año 2007.

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