Soy un fanático de los mapas. Lo reconozco. Cualquier día dejo el club de senderismo y fundo «Mapadictos Anónimos» (a nuestro compañero Oscar le reservaré un puesto de honor en esa nueva asociación, que me consta que no dirá que no).Continue Reading
Senderismo y trekking: Elabora tu kit de reparaciones
El otro día, Ignacio (muy serio él), me preguntó «¿Llevas la cinta americana a mano?«, y sin que dijese nada más yo ya sabía lo que le pasaba. No creas que tengo dotes adivinatorias, ni que la cábala, el tarot u otras mancias, sean mis aficiones favoritas, la respuesta es más sencilla que eso y estoy casi seguro de que en estos momentos tu también sabes lo que le estaba pasando a nuestro amiguete.

Aunque trates con delicadeza y mimo tu equipo de montaña, siempre hay cosas que se acabarán rompiendo, y ten por seguro que eso sucederá en el momento más inoportuno. Y esto no es una especulación ni te estoy haciendo ningún maleficio, es un hecho cierto.
Desde el desgarro de un pantalón, hasta la rotura de las botas, pasando por un sinfín de pequeños imprevistos que te pueden amargar lo que iba a ser una feliz jornada de senderismo.
Sería de muy tontos si sabiendo con certeza el número del primer premio de la próxima lotería de Navidad, llegase la fecha del sorteo y no te hubieses agenciado como mínimo un décimo. Igual que sería de muy tontos que después de leer este post salieses a la montaña sin tu kit básico de reparaciones; porque tocar, te va a tocar seguro, si no hoy, mañana, y ya sabes que no me refiero a la lotería.
Ya te estoy viendo el gesto de asco y esa mirada que dice «¡más peso en mi mochila, ni hablar!«, pero tengo buenas noticias para ti: no hace falta llevar una ferretería detrás, con cuatro cosas (que además pesan bien poco), podrás reparar casi todo aquello que se te pueda romper mientras practicas senderismo.
Kit básico de reparaciones para senderismo, trekking o montañismo.
Presta atención a esta palabra: polivalencia. Y practícala como si fuese un mantra. Caer en la tentación de cargar con muchas cosas de esas de «por si acaso» es muy fácil. En tu mente, a la hora de confeccionar tu propio kit de reparaciones, sólo tiene que existir un adjetivo para aquello que elijas llevar: polivalente.
Lo que tienes que llevar te servirá para reparar muchas cosas diferentes y salir del paso, el objetivo es hacer sólo una reparación de fortuna que te permita terminar la jornada.
A continuación te voy a listar lo que no debe faltar en tu kit, al tiempo que te explico para que pueden servirte cada uno de esos elementos, aunque estoy seguro que a ti se te ocurrirán mil usos más.
Cinta americana:
Absolutamente indispensable. Este tipo de cinta adhesiva se caracteriza por añadir una malla o hilado (de fibras naturales o sintéticas) como refuerzo. Es una cinta fácil de cortar con las manos, al tiempo que es muy resistente a la tracción. Normalmente la podrás encontrar en color plateado, ocasionalmente en negro y rara vez en colores. El color no indica ninguna propiedad especial, ya que tan sólo es la tinción del polietileno reforzado que contiene la malla.
Con la cinta americana podrás remendar rotos en pantalones, mochilas, chubasqueros (evitando que el desgarro vaya a más). También podrás sujetar la suela desprendida de una bota o fijar el bastón de trekking.
Además de para estas reparaciones, podrás usarla en primeros auxilios como vendaje (¡¡nunca en contacto directo con la piel!!), resultando ideal para entablillados e inmovilizaciones.
No es necesario que lleves todo el rollo, puedes enrollar la cantidad de cinta que consideres oportuna sobre sí misma (aunque yo te recomiendo que como mínimo lleves un par de metros).
Hilo:
Hay quien lleva hilo dental por aquello de que su fibra es más fuerte que la del hilo común, aunque a veces si lo que se trata es de dar un par de puntos a un botón, te resultará mucho más conveniente este último. Mi consejo es que lleves algo de hilo dental, algo de hilo común e hilo de nylón (conocido popularmente como hilo de pescar) enrollados en un cartoncito (como si fuese un kit de costura).

El hilo lo podrás usar para tanto para coser un botón como para reforzar alguno de los tirantes de la mochila.
Agujas:

Lleva un par de agujas, una más fina para costuras sobre materiales normales y otra más gruesa fuerte que te permita atravesar materiales como el cuero.
Adhesivo de cianocrilato:
No voy a nombrar marcas, aunque seguro que el que compres acabará en «tite«. Lo venden en pequeños tubos monodosis que tendrás que reemplazar de vez en cuando (se secan, así que mira bien la fecha de caducidad). Con el adhesivo de cianocrilato podrás pegar pequeños elementos plásticos (como por ejemplo unas gafas rotas).
Botones:
Parece una bobada, pero si pierdes un botón te vendrá de lujo poderlo reemplazar y no ir por ahí perdiendo los pantalones. Vale que muy polivalente no es, pero pesa muy poco y sólo es necesario que lleves uno.
Alambre:
Un pedacito de alambre lo bastante fino como para que lo puedas malear con la mano pero con cierto trabajo y de unos 10 o 15 cm de longitud. Podrás usarlo para unir elementos o crear argollas por donde pasar un cordón.
Bridas de nylón:
Ligera, resistente, fácil y rápida de usar. Un brida de nylón te sacará de muchos apuros, permitiendo que hagas «costuras» rápidamente cuando el tiempo sea una prioridad. Con ellas también podrás hacerte un porta palos de emergencia y sujetar tus bastones a la mochila.
Imperdible:
Sencillo, simple y rápido de usar, el imperdible es un elemento que pesa muy poco, abulta menos y te resultará muy práctico si se trata de sujetar piezas de tela que no estén sometidas a mucho ajetreo.
Cordón de bota o paracord.
Yo llevo una madeja de paracord (hoy no me extenderé en hablarte de sus virtudes, sólo te diré que básicamente es cordón de paracaidas), que llegado el momento puedo cortar al largo que me interese y usarlo, por ejemplo, como unos improvisados cordones para mis botas. Pero si no tienes a mano, no puedes o no quieres, no dejes de llevar un par de cordones en tu kit, ya que al margen de lo obvio que resulta que los cordones de tus botas se puedan romper, podrás usarlo para atar cualquier cosa.
Mechero.
Un pequeño mechero (eso sí, con gas), para poder calentar piezas de plásico y darles forma o para soldar las fibras del extremo de un cordón deshilachado.
Herramienta multiusos.
Una pequeña herramienta multiusos que disponga de unos pequeños alicates es también indispensable. Por favor, deja en casa esa navaja suiza que te regalaron en la gasolinera y cómprate una medio decente. Por experiencia te digo que cuando la tienes que usar «de verdad», acaba por romperse y por no servirte de ninguna ayuda.
Con estos elementos que te he listado y algo de imaginación podrás solventar prácticamente cualquier rotura que sufra tu equipo en la montaña. Ahora sólo te falta encontrar un recipiente justo a la medida de lo que llevas, o más sencillo aún, meterlo en una bolsa y que todos estos elementos permanezcan juntos en tu mochila.
Una idea: La propia bobina de la cinta americana puede hacerte las veces de contenedor del resto de cosas de tu kit. Con un par de piezas de lija puedes hacerle unas tapas (que además podrás usar llegado el caso) y sujetarlas con un par de bandas elásticas (también podrás utilizarlas para más cosas) y después todo ello lo metes en una bolsa bien ceñida. 
Ahh.. claro, casi me olvidaba del bueno de Ignacio y su problema. Pues así es, tal y como imaginabas desde el principio las suelas de sus botas se le estaban desprendiendo, y una vez más (ya he perdido hasta la cuenta de las veces que esto nos ha pasado), la cinta americana permitió que otro de nuestros compañeros terminase su aventura sin quedarse descalzo.
Cuéntanos tu experiencia y qué es lo que llevas tu como imprescindible para pequeñas reparaciones en tus caminatas por la montaña, toda idea para que el kit que te sugiero sea perfecto es bienvenida.
Además de con tu kit de reparaciones, nunca salgas sin tu espejo de señales ni sin tu botiquín personal. No olvides hidratarte correctamente y antes tu próxima salida no dejes de leer nuestros trucos para practicar senderismo.
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Senderismo y trekking: cruzando ríos.
Aunque cada vez con menos caudal, no son pocos los ríos, riachuelos y barrancos con los que te puedes encontrar practicando senderismo, trekking o montañismo por la Comunidad Valenciana, y ni que decir tiene que ese número se multiplica cuando caminas por otras latitudes en las que abundan las precipitaciones.

Lo normal es que encontrarte con ellos sea algo que tienes previsto, puesto que en el proceso de planificación de la ruta los habrás examinado sobre la cartografía y los tendrás bien localizados. También puede darse el caso de que te desvíes de tu ruta sea por el motivo que sea (pérdida, desprendimientos, necesidad de atajar, etc…) y te veas en la obligación de tener que atravesarlos.
Es común en las rutas que hacemos el vivir algún momento de «humor amarillo» en el que tenemos que vadear un pequeño río o un barranco. Inevitablemente, la inexperiencia y una técnica poco depurada te pueden convertir en el «chino cudeiro» de la semana y ser motivo de risas para los demás, pero también puede pasar que te lesiones y vivas una mala experiencia (que no será motivo de risas ni para ti ni para tus compañeros de ruta).

Yo no sé qué pensarás tú, pero a mí ninguna de las dos perspectivas me gustan, no me importa demasiado que se rían de mí, pero si lo puedo evitar, mejor que mejor, y ni mucho menos me hace gracia lesionarme. El dicho dice «lo que no quieras para ti, no lo quieras para los demás», así que aquí estoy, escribiendo este artículo lleno de consejos y trucos para que lo único que te pase la próxima vez que cruces un río sea el agua bajo las piernas.
El hecho de vadear un río a pie (sobre todo si lo hacemos en su curso alto), es una de las cosas más peligrosas que se puede hacer en una jornada de senderismo o trekking. Ojo: no hablamos de alpinismo, barranquismo o escalada, en los que obviamente se viven situaciones de mayor riesgo por las propias características de la actividad.

Pasar sobre las piedras o utilizar un árbol caído como puente no son buenas ideas, por lo general estarán mojados o cubiertos de algas y musgo, por lo que podrías resbalar y acabar lesionándote (traumatismo craneoencefálico, roturas de huesos, esguinces o luxaciones) o ser arrastrado por la corriente.
El caudal de escorrentía en barrancos, arroyos y ríos, es muy variable. En años de moderadas nevadas, su caudal en primavera puede tener un nivel bajo o moderado, pudiendo ser inexistente en verano. Sin embargo, en los años de nevadas abundantes y tardías, el caudal de los ríos y arroyos puede ser tal alto que incluso inunde sus inmediaciones, dejando bajo sus aguas senderos y pasos elevados.
Muchas rutas atraviesan ríos con muy bajo caudal, ya que el volumen del mismo está regulado por alguna presa o embalse aguas arriba. De vez en cuando y por diversos motivos (mantener un caudal ecológico, aliviar la presa, aperturas programadas o por tareas de mantenimiento) es posible que esas presas se abran y aumente así el caudal de forma inesperada, complicando mucho su vadeo.
Antes de que sigas leyendo y te vengas arriba deseando encontrar un río donde practicar, es importante que tengas claras estas dos premisas: un río no lo debemos vadear a no ser que sea estrictamente necesario, es decir, no encontremos otro modo de continuar nuestro camino, y la segunda es que no hay que forzar a nadie más allá de su habilidad y confianza a hacerlo.
Antes de cruzar.
Si eres conocedor de que en tu ruta vas a tener que vadear algún lecho fluvial deberás:
- Comprobar las condiciones en las que se encuentra: Solicita información de su estado. Si la ruta transcurre por un Parque Natural u otro tipo de paraje regulado, podrás solicitar esa información al propio parque o entidad gestora, de no ser así puedes llamar al ayuntamiento de la localidad por donde transita el sendero.
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Bastones de trekking Equípate con bastones de trekking: Te serán de ayuda para evaluar la profundidad y la fuerza de la corriente, además de servirte de ayuda cuando tengas que cruzar.
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Pantalón desmontable. Lleva pantalones desmontables: Recuerda que llevar pantalones cortos no es buena idea, las piernas acaban llenas de arañazos por la maleza. Cuando llegue el momento de cruzar, quítate los camales y guárdalos. Si no tienes pantalón desmontable, llévate un bañador y póntelo en el momento de cruzar. El uso de pantalones largos dentro del agua aumenta la resistencia a la corriente e incomoda a la hora de caminar con ellos empapados.
Lleva en tu mochila calzado adecuado para agua: Unas sandalias ligeras o unas deportivas viejas te valdrán. Si no es muy profundo te resultará más sencillo caminar por su lecho que andar saltando de piedra en piedra. Cuando vayas a cruzarlo, cambia tu calzado, así mantendrás tu botas de montaña secas. No cruces descalzo, puedes cortarte, clavarte algo o golpearte con una piedra.- Ropa seca: Una posible caída terminará por empaparte la ropa. Procura llevar algo seco para ponértelo en ese caso al terminar de cruzar.
Impermeabiliza el contenido de tu mochila: Procura llevar tus cosas en una bolsa cerrada herméticamente (puedes usar dos bolsas de basura y meter una dentro de la otra), de modo que si tu mochila acaba empapada no lo haga su contenido (¡piensa sólo en lo asqueroso que puede resultar comerse un bocata mojado!). No olvides meter en una funda estanca tus aparatos electrónicos (GPS, teléfono móvil, frontal o linterna, etc…). Un truco que te resultará muy útil será llevar un preservativo en tu equipo, además de dar rienda suelta a tus instintos, te será muy útil para proteger con él tus dispositivos electrónicos.
Madruga: Procura ser previsor, con la bajada de las temperaturas nocturnas el ritmo del deshielo se ralentiza y es por ello que a primeras horas de la mañana el caudal de los ríos es mas bajo que por las tardes. Además, la mayoría de tormentas de evolución (normalmente cargadas de aparataje eléctrico) se producen por la tarde, y creeme si te digo que no te interesa estar dentro del agua si se desencadena una de ellas.
Posición de seguridad: los pies en dirección de la corriente y de espaldas, utilizando las manos a modo de timón para corregir tu dirección. Es importante que la conozcas y la hayas practicado por si la corriente acaba arrastrándote. Esta posición es de gran importancia en zonas con piedras en las que no puedas nadar. - Practica natación: No hace falta que te conviertas en campeón olímpico, pero obvio es que si te aventuras a cruzar un río, deberás saber nadar. La técnica que tendrás que dominar es la braza, ya que el estilo croll con una mochila a la espalda no es muy práctico.
Extiende los brazos enfrente de la cabeza y estira las piernas, de ese modo adquieres una postura hidrodinámica.
Empuja con los brazos hacia abajo mientras los alejas del cuerpo, al mismo tiempo eleva la cabeza. Flexiona las rodillas y avanza los pies hacia el cuerpo.
Completa tu remada con los brazos y vuelve a enderezarlos, elevando cabeza y hombros fuera del agua (aprovechando el momento para tomar aire). Mueve enérgicamente los pies dando una patada hacia atrás.
Aprovecha el impulso de la patada y con los brazos extendidos déjate deslizar por el agua e inicia otra vez el movimiento hasta que hayas nadado a la otra orilla del río.
En el momento de cruzar.
- Evaluar la situación: El punto por donde el sendero invita a cruzar el río no necesariamente es el mejor para cruzarlo. Así que una exploración de las inmediaciones te permitirá buscar alternativas. Si no encuentras ninguna alternativa a vadear el río tendrás que buscar la parte de él que cumpla la mayor parte de estas características:
- Recto: Que el tramo por el que piensas cruzar sea lo más recto posible, con el fin de que la corriente de orilla a orilla sea lo más uniforme en ese tramo. La existencia de meandros hace que se formen corrientes cuya dirección es difícil de intuir.
- Ancho: Normalmente en las zonas más amplias la profundidad y la fuerza de la corriente son menores.
- Superficial: Busca siempre la zona menos profunda.

Estudia bien la zona por donde cruzar.
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Material arrastrado por la corriente. Foto: JaredMoore -Freepik.com Cuidado con los escombros: Si el río transporta una gran cantidad de escombros (ramas, pequeños troncos, etc…) no será una buena idea cruzarlo. El hecho de que un río transporte escombros es una clara indicación de lo alto de su caudal, y esos mismos restos podrían golpearte y herirte.
- Busca canales trenzados: En las zonas más anchas los ríos suelen dividirse en diferentes canales, formándose islas intermedias de grava (cantos rodados) que le dan cierto aspecto de trenzas. En esas zonas el caudal suele ser más bajo, la corriente se disipa y te vendrá bien para hacer algún descanso.
- Comprueba la corriente: Arroja una pequeña rama y observa la velocidad y la dirección con la que la corriente la arrastra, eso te dará una idea de la fuerza de la misma. Calcula aproximadamente la velocidad con la que es arrastrada.
- Si el nivel del caudal supera tus rodillas: no cruces. Es una cuestión de física. La magnitud de la fuerza de empuje viene por el resultado de multiplicar la presión por la superficie. El agua por encima de nuestras rodillas hace que la superficie de nuestro cuerpo expuesta a la presión de la corriente de agua sea lo suficientemente fuerte como para hacernos perder el equilibrio y hacer que mantenernos en pie sea todo un reto. Una columna de agua de unos 60 cm (vamos, por encima de la rodilla) que fluye a una velocidad de 8 kilómetros por hora podría ejercer una presión de 90 kg.
- Suelta la mochila antes de cruzar: Suelta el cierre pectoral y lumbar de la mochila para que sea más fácil de quitar. Si caes en una mala postura y no llevas la mochila suelta, podrías tener problemas para quitártela y te verías arrastrado por la corriente o habría riesgo de quedar enganchado en alguna rama. Cierto es que de ese modo puedes perder la mochila, pero pon en una balanza tu vida y en otra la mochila y ya me dirás qué pesa más.
- Busca en la orilla opuesta puntos de salida abiertos y bajos: Cuando llegues al otro lado querrás salir del agua lo más rápidamente posible. Si sales por una zona de maleza cerrada te puedes herir con ella, y si lo haces por una zona de talud, podrías resbalar y caer al río.
Mientras cruzas
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Ten como mínimo siempre dos apoyos. Entrado en el agua: Es uno de los momentos más delicados. Mete primero un pie enfrentándolo directamente a la corriente. Después sujeta el bastón de trekking firmemente de modo que tengas en él un buen punto de apoyo (si no tienes puedes usar alguna rama que encuentres que pueda resultar adecuada). Introduce el otro pie y comienza a caminar con pasos cortos contra la corriente, desplazándote diagonalmente a la misma y dirigiéndote hacia el punto de salida de la orilla opuesta o el punto intermedio que haya buscado de apoyo.
- Mantén dos puntos de apoyo: Es muy importante que en todo momento tengas dos puntos de apoyo para evitar que la corriente te derribe, por lo que aquí es dónde más importancia tienen los bastones (cuantos más puntos de apoyo tengas, más estable estarás).
- Cruzando en grupo: Que la unión hace la fuerza ya lo sabes. Si se trata de cruzar en grupo es más seguro hacerlos juntos, entrelazando los brazos y coordinando los movimientos. En el vídeo puedes ver distintas técnicas para cruzar en grupo.
- Aguas profundas sin corriente: Si estas atravesando una zona de aguas profundas podrás usar tu mochila como flotador. La mochila flota, y más cuando hay una bolsa de plástico cerrada en su interior, que además de mantener tus cosas protegidas del agua también tiene aire y le da mayor flotabilidad a la misma.
Es importante que tengas muy claro que cuando sales a caminar por la montaña y haces una ruta de senderismo, estás haciendo una actividad recreativa y que tu objetivo es disfrutar de la jornada. Si te encuentras con un río o un barranco crecido y no tienes nada claro por donde cruzarlo, da media vuelta y así te asegurarás de volver de una pieza a casa.
Yo ya he perdido la cuenta de las veces que lo hemos hecho. En una ocasión nos acercamos Manuel, Antonio y yo a Cirat, donde nos esperaba mi amigo José Tomás (gran conocedor del municipio y autor del blog Foto-rutas Comunidad Valenciana). José nos iba a guiar a través de una propuesta de ruta de lo más interesante que nos obligaba a vadear en repetidas ocasiones el río Mijares.

Los tres primeros cruces del río fueron bien, pese a que el agua era gélida y sentíamos como si en las piernas nos hubieran clavado miles de alfileres. José miraba extrañado las aguas, «normalmente el agua aquí no baja tan rápido» nos dijo. Un poco más adelante tuvimos que darnos la vuelta, ya que el motivo de ese rápido caudal era que río arriba la presa estaba soltando agua y ya nos resultaba prácticamente imposible mantener el equilibrio. Terminamos la jornada con una ruta alternativa y con algo que todo montañero conoce muy bien: la promesa de volver.
Y ahora que ya sabes todo lo que hay que saber sobre cruzar ríos, te voy a dejar un pequeño acertijo para que te entretengas… ¿nos dices la respuesta?
Si este artículo te ha resultado interesante es posible que también te interese leer cómo pedir auxilio en la montaña, y no olvides la próxima vez que salgas a la montaña llevar a mano tu ración de marcha, al igual que no te puede faltar tu botiquín personal.
Hidrátate correctamente y en tu siguiente ruta no dejes de poner en práctica nuestros trucos para practicar senderismo.
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Senderismo: Picassent estrena sendero, Clot de les Tortugues.

Como sé de buena tinta que te gusta el senderismo, estoy seguro que esta noticia te encantará, ya que no son tantas las veces que podemos contarte que se ha señalizado un nuevo sendero.
La zona del Clot de les Tortugues (en el término municipal de Picassent), recibe las visitas de un gran número de amantes de la naturaleza y de los deportes al aire libre, que acuden allí a disfrutar del aire puro y su espectacular pinada.

Conscientes de ello, y con el fin de poner en valor su patrimonio natural, el ayuntamiento de la localidad ha mejorado las condiciones de la zona y la ha dotado de una correcta señalización, finalizándose las labores de mejora el pasado 16 de agosto.
Este sendero local discurre entre arroyos, ofreciendo al senderista la oportunidad, además de caminar, de descubrir impresionantes masías, símbolos de la arquitectura y de la relación directa del hombre con el paraje (un buen ejemplo de ello es la finca Millerola.

El sendero también facilita el acceso a la cueva del Águila y permite además desde su punto más elevado obtener unas fantásticas vistas panorámicas del Parque Natural de la Albufera y de la ciudad de Valencia.
Si se te hace corto el recorrido y tienes ganas de caminar más por allí, siempre puedes seguir el trazado del PR-CV 404, que une el Clot con la Font de l’Omet.
¿Te ha parecido interesante este artículo? Échale una mirada al resto de artículos de nuestro blog y aprende cosas como elegir tu próxima mochila, pedir auxilio en montaña o qué hacer en caso de incendio forestal.
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