Crónica de la primera salida de senderismo del Grupo del Foro Senderista de Valencia, hoy Club Senderismo de Valencia.
Web del Grupo Senderista de Valencia
MANIL RAGA,
Crónica de la primera salida de senderismo del Grupo del Foro Senderista de Valencia, hoy Club Senderismo de Valencia.
MANIL RAGA,
Hay pocos lugares en España tan fascinantes para practicar senderismo o montañismo como el macizo de la Cordillera Cantábrica.
Vas a permitirme que evoque un recuerdo de mi infancia, porque estoy seguro de que tu también lo has vivido.
Es cierto que en EGB no nos inundaban de deberes y teníamos tiempo para jugar en la calle, pero aún así, alguna que otra tarea para hacer en casa nos mandaban. Aún siendo deberes había alguno que me gustaba hacer (aunque eso me robase tiempo de corretear por la calle, jugar al churro va, a las teclas o a las canicas).
Recuerdo ir a «Picazo» (que así se llamaba el kiosco que hacía las veces de papelería y librería de mi calle), y pedir el mapa geográfico mudo de la Península Ibérica para después ir poniéndole nombre y apellidos a cada río y cordillera. Por vete tu a saber por qué, cada vez que veía el relieve de la Cordillera Cantábrica dibujado en aquel mapa me quedaba fascinado.
Esta barrera montañosa situada al Norte de la Península Ibérica con más de 400 km, discurre en paralelo a la costa del Mar Cantábrico desde el macizo Galaico-Leonés hasta la depresión vasca siempre ha generado en mi una gran atracción.
La cordillera Cantábrica está repleta de cañones y zonas boscosas. La influencia del mar y las elevadas lluvias, han originado una amplia vegetación en los bosques, creando el lugar perfecto para esconder un gran número de animales y otras formas de vida que conviven desde tiempos remotos.
Pero sobre todo, es el territorio de una de las criaturas más impresionantes del hemisferio norte: el oso pardo cantábrico.
Reino de bosques, de caballos salvajes, la tierra donde los lobos ibéricos se esconden tras la niebla, y el lugar donde la fantasía y la realidad caminan juntas.
Son muchas las veces que he visitado esta cordillera, pero nunca serán suficientes, y tras cada visita vuelvo a casa con la promesa y el deseo de volver a caminar por ella. Pero lo cierto es que me falta dinero y tiempo para hacerlo, así que cuando me enteré del rodaje del documental «Cantábrico» decidí seguirle la pista.
El pasado miércoles 15 de marzo la Filmoteca de Cantabria proyectó por primera vez la cinta, y por lo que he podido leer tuvo una gran acogida.
«Cantábrico. Los dominios del oso pardo», es una producción de alta calidad, dirigida por Joaquín Gutiérrez Acha (que ya me dejó atónito con su «Guadalquivir») y que se ha rodado para exhibirse en pantallas grandes. La naturaleza de Cantabria, Castilla y León y Asturias es la protagonista de este documental que tiene como objetivo prioritario poner en valor esta magnifico patrimonio natural.
Los equipos de rodaje han llegado hasta los rincones más ocultos de la cordillera para acercarse a las especies más emblemáticas, llegando a utilizar cámaras de ultra alta definición capaces de grabar a 6K y de trabajar a más 1500 fotogramas por segundo.
«El cantábrico es un lugar mágico y misterioso donde muchos de sus rincones están aún por descubrir. Es el reino de los bosques, el dominio de los caballos salvajes, la tierra donde las nieblas esconden a los lobos ibéricos, a los gatos monteses y a los urogallos; el lugar donde la fantasía y la realidad caminan juntas. Un territorio salvaje que permanece aún en el olvido y que el mundo debe conocer», dice la sinopsis de este documental.
El estreno oficial en España se hará el próximo 31 de marzo. En Valencia aún no podemos verla en la programación de los cines, aunque a falta de horarios sí que he conseguido encontrarla en la cartelera de los Cines Yelmo como próximo estreno.
Ahora espero como un niño que llegue el día del estreno para ir a verla, para ver los lugares por los que he hecho senderismo, para ver todo aquello que me queda por caminar y lo más importante, para ver a esa impresionante fauna que normalmente es invisible a nuestros ojos y que tan rara vez se deja ver.
Yo no se tú, pero a mi encontrarme con un oso incluso en la distancia me genera nerviosismo y miedo, y aún así deseo algún día poder ver a uno en completa libertad. ¿Te has encontrado con alguno?¿Nos lo cuentas?
De momento tan sólo los cines Yelmo de Valencia la tienen en cartelera, pero aún no han hecho públicos los horarios de proyección. Pero en cuanto los publiquen nos organizaremos para ir. ¡¡Síguenos en facebook y acompáñanos a verla el día del estreno!!
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MANIL RAGA,
¡¡Feliz primavera!!
El día 20 de marzo entró oficialmente en nuestras vidas la primavera, una de las mejores estaciones del año para practicar senderismo en la Comunidad Valenciana.
Este año con los episodios de lluvias y los acuíferos a rebosar la primavera promete ser aún más exuberante que otros años, así que ponte las botas y sal a caminar por la montaña para disfrutar de esta estación única.. ahhh… y no olvides mandarnos muchas fotos.

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MANIL RAGA,

En la práctica habitual del senderismo, excursionismo o montañismo es más que frecuente atravesar parcelas y cercados en los que sus propietarios usan perros para proteger el ganado. Normalmente están sobradamente señalizados y sus perros, aunque peligrosos, están adiestrados de modo que si pasas a una cierta distancia de ellos y de su ganado tan sólo notarás su mirada clavada en ti mientras evalúa si eres o no un riesgo para el rebaño que cuida o una amenaza para su territorio. Al final del artículo te contaré una de nuestras experiencias al respecto más recordadas.
Recorriendo un sendero también es posible que te encuentres de bruces con un perro de compañía, una mascota que su dueño se ha llevado a caminar con él por el monte. Cierto es que la normativa recalca que deben ir con correa e incluso con bozal si se trata de razas potencialmente peligrosas, pero normalmente los encontraremos sueltos y correteando felizmente. Aunque también te digo que si yo fuese el dueño lo llevaría bien atado para evitar que el animal se acercara a olisquear a las orugas de la procesionaria del pino (son altamente tóxicas y le pueden provocar desde la ceguera hasta la muerte), para que no volviese a casa plagado de garrapatas o simplemente para no asustar a nadie.

Otra posibilidad es que te cruces con un perro abandonado (un juguete roto), un mal regalo de reyes que al llegar el verano es abandonado a su suerte en la montaña. Esto cada vez es menos frecuente por la obligatoriedad del uso del chip de identificación que vincula al animal con su propietario, pero aún así todavía hay dueños que abandonan camadas enteras que hayan podido tener sus mascotas o propietarios que no identifican a sus perros.
Y por último, aunque muy poco probable, puedes encontrarte con una jauría de perros asilvestrados (que han pasado de vivir en un entorno humanizado a sobrevivir en el medio natural) o con algo aún menos probable, que esa jauría la formen perros salvajes (ya nacidos en libertad). Estas manadas siempre tendrán uno o dos ejemplares líderes que se podrán mostrar agresivos para defender su territorio o sus crías y el resto de su manada copiará su comportamiento.
Aunque la mayoría de los percances por ataques de perros en la montaña los sufren los ciclistas, no son pocos los corredores y senderistas que han tenido encuentros desafortunados y que han resultado heridos.
Pero ha sido la reciente muerte de un vecino de la localidad de Beniarbeig tras sufrir el ataque de una jauría de perros la que me ha llevado a escribir este post.
El hombre fue atacado mientras trabajaba en un campo de su propiedad por cinco perros potencialmente peligrosos (y que por cierto, de los cinco perros tan sólo uno llevaba chip de identificación). Perfectamente podías haber sido tú o podía haber sido yo la víctima si aquel día nos hubiese dado por ir a recorrer la Sierra de Segaria (El Gigante Dormido) y hubiéramos tenido la mala suerte de toparnos con ellos.

Para saber cómo tenemos que actuar si un día nos vemos en esa situación he pedido ayuda a Susana González (Adiestradora Profesional, Técnica en Gestión del Comportamiento y delegada de EDUCAN en Valencia) que nos da las siguientes claves.
Últimamente es frecuente leer noticias sobre ataques de perros, tratadas en muchas ocasiones de forma alarmista, algunas con resultados ciertamente trágicos, aunque afortunadamente no es lo habitual.
Encuentros con perros solitarios.

Lo cierto es que durante nuestras salidas por el campo es posible que nos encontremos con perros sueltos ante los que debemos adoptar ciertas precauciones ya que desconocemos su situación; si son asilvestrados, de rehalas, perdidos, abandonados o de alguna persona que transita por el lugar, por lo que a priori la posibilidad de un ataque imprevisible existe.
Por tanto, si divisamos la presencia de un perro o varios de ellos cerca de donde nos encontramos, es conveniente no acercarnos ni hacer ningún gesto que pudiera desencadenar un ataque por su parte y alejarnos de la zona con tranquilidad.

Si como sucede en otras ocasiones, el animal ya se ha acercado a nosotros, recordaremos el eslogan que se puso en marcha en Estados Unidos para prevenir esta situación, «Sé un árbol (Be a tree).» Suele ser lo más efectivo si nos encontramos con un solo perro asilvestrado en un paseo por el campo y se nos acerca de manera ofensiva.
· Quedarse completamente inmóvil.
· No chillar.
· Pegar las manos al cuerpo.
· No mirar al perro aunque nos mordisquee.

En cuanto pierda el interés normalmente se acabará marchando y podremos continuar la marcha y comunicar al Seprona la presencia del animal.
Encuentros con jaurías.
Ahora bien, es más fácil que nos ataque una jauría que un perro aislado. Si en una de cinco individuos hay dos que muerden, incitarán al resto a hacerlo.

En este caso la situación cambia por completo, aunque nos quedásemos quietos probablemente nos acabarían mordiendo.
· Si se acercan de lejos y no puedo refugiarme, intentar coger algo lo más voluminoso posible para ponerlo como barrera y poco a poco ir alejándome.
· No chillar, ya que esto empeoraría el ataque, y no correr salvo que con ello consiga llegar a un refugio.
· Llevar siempre un teléfono móvil ya que si conseguimos refugiarnos es posible que los perros se queden fuera haciendo guardia y necesitemos pedir ayuda.

A un perro normalmente le cuesta menos morder a otro perro que a una persona. Por ello es importante destacar que dependiendo de donde provengan y si han tenido una nula socialización con personas o incluso ya tienen experiencias previas, los ataques podrán ser más peligrosos.
Por tanto, lo más importante para prevenir estos lamentables incidentes es invertir en una buena socialización y educación de base, que fomente la tenencia responsable y evite los abandonos.
Por último, recordemos que en muchos casos estos animales son abandonados, maltratados o tienen tutores irresponsables.
Desde EDUCAN promovemos la lucha contra el maltrato animal, entendido éste como cualquier acción u omisión no accidental en su trato y sus necesidades, ya que la vida de los perros se ve también gravemente comprometida.
Si quieres profundizar más en estos aspectos de la conducta de los perros, tienes alguna duda o necesitas ayuda profesional para un correcto adiestramiento de tu mascota, Susana estará encantada de ayudarte. Te dejo sus datos de contacto,
Susana González Anta
Delegada de EDUCAN en Valencia
Adiestradora Profesional y Especialista en Gestión del Comportamiento
www.educan.es/valencia
Como te adelantaba al principio y al hilo del artículo, no quiero dejar de contar una de nuestras vivencias, una anécdota que pasó a formar parte de la historia de nuestro grupo y que entre nosotros llamamos «el día del perro asesino«.
Hoy no voy a entrar en los detalles de cómo fui a parar «engañado» a mitad de la Sierra de Gúdar (esos recuerdos son muy personales, los guardo con mucho cariño en mi memoria, tu y yo aún no tenemos la bastante confianza para que te lo cuente, igual algún día compartiendo un sendero te lo cuento), pero allí estábamos, guiados por Silvia y en un entorno boscoso.
Nuestro objetivo era llegar hasta el Barranco de las Umbrías y regresar siguiéndolo hasta Gúdar.
Entre nosotros y el barranco se interponía un cercado, que bloqueaba la pista forestal por la que en ese momento íbamos caminando. Casualmente (y algo que no suele suceder), nuestra llegada a ese punto coincidió con la marcha de propietario de la finca, que muy amablemente nos permitió el acceso por su propiedad no sin antes advertirnos sobre la importancia de cerrar las puertas a la entrada y salida (eso es bastante normal), y lanzarnos un inquietante aviso: «Por favor, tened mucho cuidado con los perros. No son agresivos, pero no están acostumbrados a los humanos. No os acerquéis al ganado ya que en ese caso podrían atacaros, defender al ganado es su trabajo.«
Algo inquietos abrimos la cancela y comenzamos a atravesar la propiedad. La finca era enorme, pero vete tu a saber por qué los perros y el ganado habían optado por plantarse en la pista. Apartándonos todo lo posible pasamos lo más lejos de ellos que el camino nos permitía, mientras notábamos como la mirada de los perros se clavaba en nuestras espaldas.
Aceleramos el paso, sin correr para no llamar más la atención de aquellos perros que por su talla podían haber sido caballos. Uno de ellos decidió seguirnos, seguramente para cerciorarse de que nos íbamos de allí (o eso pensamos nosotros al principio).
Nada más salir de la finca y cerrar la cerca nos sentimos aliviados: ¡¡el peligro había pasado!!. Entre risas y chistes continuamos senda abajo cuando de repente descubrimos que aquella fiera que nos seguía había conseguido salir del cercado y nos vigilaba a distancia.
Poco a poco el perro iba acortando distancias, tanto que en unos minutos ya andaba olisqueándonos a todos. Nosotros caminábamos con el temor y el respeto que se le debe tener a todo animal desconocido. Nuestra salvación para deshacernos de él era llegar a la zona más abrupta, donde sólo se podía acceder destrepando.
Y eso hicimos, cuando de repente oímos lamentos y lloros a nuestras espaldas. Aquel gigante peludo estaba lloriqueando porque nos alejábamos y no podía seguirnos.
Lo habíamos logrado, lo habíamos dejado atrás, así que lo normal hubiera sido continuar nuestra aventura tranquilamente. Pero no, al final volvimos y le ayudamos a bajar para que no se hiciese daño y se vino con nosotros hasta Gúdar, llenando de babas todas nuestras cosas con sus cariñosos lametones.
Finalizada nuestra ruta nos tocó localizar al dueño de la finca preguntando a los vecinos, hasta que la dueña del bar nos dio más señas y se comprometió a devolvérselo al dueño.
Por cierto, seguro que tu también tienes más de una vivencia con perros en la montaña y nos gustaría leerlas, ¿nos las cuentas?.
Si este artículo te ha resultado interesante es posible que también te interese leer cómo pedir auxilio en la montaña, y no olvides la próxima vez que salgas a la montaña llevar a mano tu ración de marcha, al igual que no te puede faltar tu botiquín personal.
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